el casting

La escena comenzó mucho antes,a las 3 de la madrugada, esperando el permiso de las autoridades chinas para rodar.

 

Nunca sabíamos si rodaríamos al día siguiente, lo habitual era hacernos esperar hasta las 3 o 4 am para comunicarnos si nos lo concedían ( en realidad,teníamos los permisos previamente concedidos,pero los revocaban y reconfirmaban varias veces en un día.Una autentica locura premeditada para hacernos desistir).

 

Era muy dificil seguir el plan de rodaje,y de día estábamos reventados por las pocas horas de sueño,y por la enorme tensión .

 

Aquí se trataba de grabar la reconstrucción de un monasterio destruido  y expoliado durante la ocupación china ,una resturación financiada totalmente por una fundación europea y por donantes particulares occidentales.

 

 Nos  prohibieron grabar imágenes de la población y sus habitantes,una aldea en una zona especialmente deprimida y reprimida en la provincia de Ü -Tsang.Los altavoces del régimen situados en las esquinas de las calles emitían día y noche consignas gubernamentales a todo volumen. 

 

Había lepra y tuberculosis entre muchos niños. Antes de nuestra llegada para rodar ,las autoridades militares eligieron a los niños tibetanos mas sanos y nutridos para disfrazarlos de pequeños monjes y nos los plantaron en las escaleras del monasterio incendiado durante la Revolución Cultural. 

 

Los improvisados novicios y el equipo de rodaje compartimos la misma estupefacción al encontrarnos.Nos miramos mutuamente con la sensación de haber sido abducidos a una representación de una obra de Kafka,a 5.000 metros de altitud y con decenas de fusiles vigilando desde las bambalinas que no nos equivocásemos de frase. 

 

Estos dos alucinados extras forzosos eran conscientes de que carecían de apuntador.Sus miradas me atravesaron a través del 24 mm.